
Voy a subir las escaleras de dos en dos.
Voy a correr, siempre que pueda, para coger el metro aunque no tenga prisa.
Voy a evitar los ascensores y voy a andar deprisa siempre que quiera.
Me cruzo con gente mayor, entre los 60 y 70 años o incluso más, y veo como pierden el tren por pocos segundos y como esperan a que pase la gente para poder andar sin agobios.
No hay nada de malo en llo. Yo incluso podría hacerlo pero con la diferencia de que ellos no tienen alternativas; no pueden decidir si coger un tren a punto de marcharse o esperarse al siguiente. Sólo optan a lo segundo.
Y yo, siempre que pueda elegiré la opción más limitada ya que llegará un día en el que no pueda elegir y tenga que resignarme a lo único que queda.
Muy buena reflexión!!!
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