Buscar

jueves, 4 de noviembre de 2010

UN CAUCE GRANDE Y FUERTE



Quiero hacer todo lo posible concentrado en poco tiempo. Consecuencia: un cansancio descomunal agrabado por dolor de pies y agujetas en las pantorrillas.

Que se le va a hacer, es la vida, o eso dicen.

Acostumbrada a horarios más o menos cómodos, ahora todo se me hace un mundo.

Aún así estoy contenta, me siento bien, agusto conmigo misma; muchísimo más que cuando me levantaba a las 10 para sentarme en el sofa con el ordenador en mis rodillas dejando las horas pasar esperando respuestas que nunca llegaban.

Estoy segura de que esto es cuestión de acostumbrarse, eso espero. Se que lo conseguiré, lo conseguiremos, y que poco a poco las aguas volveran a su cauce, ahora más grande y con más fuerza.

3 comentarios:

  1. Las esperanzas son lo único que nos queda. Ánimo, que tarde o temprano ¡se consiguen las cosas!

    ResponderEliminar